Carta a mi urticaria

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Urticaria, siempre estoy deseando olvidarte. ¿Quién te invitó a entrar en mi vida? Y además, ¡en pleno embarazo! Por un tiempo me dejaste, pero volviste para quedarte.

Lo cierto es que te odio. Me sorprendes en medio de la noche, en mitad de la tarde, después del baño, cuando sufro estrés. ¿De verdad me tienes tanto cariño? ¡Yo a ti seguro que no!

Por ti no puedo ir a la playa ni a la piscina. Ya no te soporto. Son más de 8 años aguantándote y hasta mi hija se ha hartado de ti. No solo me molestas a mí, sino a todas las personas que te sufren como yo y a mi familia, que no quieren verme mal.

Después de tratamientos como corticoides vuelves más tozuda que nunca. ¿Sabes qué te digo? Que a cabezota ¡no me gana nadie! Lucharé con todas mis fuerzas, como sigo haciendo hasta ahora, para ganarte la batalla. ¡No pararé, no me rendiré!

Sí, esto es lo que pienso de la Urticaria Crónica, de esta enfermedad que llegó a mi vida hace más de 8 años. Me la diagnosticaron al séptimo año de padecerla. Ya os podéis imaginar la de vueltas que he dado y los médicos que he visitado hasta llegar al diagnóstico final.

El año pasado vi una luz de esperanza gracias a un tratamiento que me pautaron durante un mes, la ciclosporina. Este fármaco inmunosupresor tiene unos efectos adversos que pueden llegar a provocar desde insuficiencia renal a hipertensión. Mientras duró el tratamiento tuve que hacer un control de analíticas. Fue durísimo. Tuve que interrumpirlo porque la bajada de defensas fue tan grande que no podía ni levantarme. Conseguí terminar el tratamiento y sí, se fue. La urticaria me dejó. Se fue durante 4 o 5 meses. Durante los meses sin urticaria fui feliz y podía hacer cosas que antes no hacía. Me sentí afortunada. Fueron unos de los de mejores meses de mi vida, pero se acabaron de pronto una noche.

La Urticaria Crónica regresó a mi vida con más fuerza que nunca y se ha quedado. Aun sigue aquí conmigo. De todas las consecuencias de esta enfermedad la que no aguanto y me hace sufrir de verdad es que no puedo tener más hijos. Quería darle un hermanito a mi niña y los tratamientos que tomo no me lo permiten. Dejarlos supondría destruirme por completo e incluso, lo peor de todo, podría afectar al bebé con estos brotes tan fuertes que me acompañan día a día. Esto sí es duro. Espero y deseo que se vaya algún día otra vez. Actualmente me encuentro en pleno proceso de realización de nuevas pruebas y analíticas, jugando a los detectives, para ver si se descubre algún factor que me la provoca.

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Muchos estamos luchando constantemente contra esta enfermedad tan dura. Solo nosotros sabemos lo que es padecerla, pero no podemos perder la esperanza. Yo no lo hago. Sigo y seguiré luchando. Y ojalá pueda daros buenas noticias algún día. Quiero transmitir muchos ánimos a todos. Y sobre todo apoyaros para continuar con vuestra lucha. ¡¡No paréis nunca!! Esto no nos va a poder. Mientras tanto, urticaria, quédate, pero que no se note mucho tu presencia.

Quiero dar las gracias a todos y por todo lo que hacéis, que nos ayuda a no sentirnos tan solos. Y gracias también a mi familia y a mis padres, que siempre están apoyándome y me ayudan mucho día a día.

¿Qué carta le escribirías a tu urticaria?

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Sobre Mariel

Mariel es de Jaén y tiene 37 años. Está casada y es madre de una niña preciosa de 8 años. Es ama de casa y le encanta viajar, dibujar, escuchar música, la naturaleza y el mar. La urticaria crónica apareció en su vida en el 2008, en su sexto mes de embarazo. Desde entonces todos conviven con la afección, tanto Mariel como sus padres, su marido y su hija, que le dice: “Mamá no te rasques, te va a picar más”.